Entendemos el portfolio como un
sistema de evaluación integrado en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Consiste en una selección de evidencias/muestras (que forman un dossier o una
carpeta) que tiene que recoger y aportar el estudiante a lo largo de un período
de tiempo determinado y que responde a un objetivo concreto. Estas evidencias
(certificados acreditativos, fragmentos de películas, entrevistas, actividades
académicas, apuntes, trabajos de asignaturas, entre otras) permiten al alumno
demostrar que está aprendiendo, a la vez que posibilitan al profesor un
seguimiento del progreso de este aprendizaje.
En la actualidad las TIC aportan
muchas potencialidades a la hora de diseñar y elaborar un portfolio. En esta
línea, las TIC pueden ayudar en la elaboración de las evidencias que conforman
el portfolio y también pueden actuar como plataforma base del proceso de
enseñanza y aprendizaje; en este caso el portfolio quedaría implementado en la
misma plataforma. Cuando hablamos de portfolios electrónicos hacemos
referencia, básicamente, a este segundo uso de las TIC.
Las ayudas educativas en un
portfolio electrónico pueden organizarse
a partir de diferentes aspectos. En primer lugar distinguimos que, en función
del tipo de información que facilitan, pueden ser: a) conceptuales, o b) procedimentales-estratégicas, y su contenido
puede estar relacionado con la concepción del portfolio (definición de
portfolio, de evidencia, tipos de evidencia,...) o también con aspectos de tipo
tecnológico (qué significa editar una evidencia, publicar el portfolio
electrónico,...). Estas ayudas, al mismo tiempo, pueden ser de diferentes tipos
según cómo aparecen o se visualizan en el portfolio electrónico: a) ayudas
contextuales, es decir, implementadas en la misma plataforma; b) tutoriales,
que responden a ayudas de procedimiento, y c) guías, o sea, documentos
explicativos sobre cómo elaborar el portfolio. Pueden tener diferentes
formatos: audio, web, documentos imprimibles (de diferentes formatos) o vídeo,
entre otros.
Desde la perspectiva del
estudiante, la elaboración de un portfolio académico le permitirá aprender a
planificarse y a autogestionarse a partir de las orientaciones del docente, a
ser más autónomo en el proceso de aprendizaje y a promover la toma de
decisiones durante la actividad educativa.
ESTRUCTURA DEL PORTFOLIO ELECTRÓNICO
En general, podemos considerar
que la estructura común de un portfolio electrónico formativo está
caracterizada por tres fases complementarias y no necesariamente sucesivas: una
primera, que es la presentación y el índice de portfolio electrónico; la
segunda, que engloba la recogida, selección, reflexión y publicación de
diferentes tipos de evidencias que ponen de manifiesto el aprendizaje del
estudiante, y la tercera dimensión, no menos importante, es la de valoración
general del portafolio electrónico.
Dependiendo de las
características del portfolio electrónico que quiera desarrollarse, en este
momento de inicio del proceso a menudo se negocia y se pacta con el profesor un
índice sobre qué contendrá y cómo será el portfolio del estudiante.
La segunda fase se centra en la
aportación de evidencias. Es una fase importante ya que lleva implícito el
proceso de autorregulación del aprendizaje.
Según Barton et al. (1993), las
evidencias o contribuciones de los estudiantes para el portfolio electrónico
pueden ser de diferente tipología: a) artefactos, son evidencias que provienen
de trabajos, títulos, certificados de la trayectoria personal y académica
previa del estudiante; b) reproducciones, son evidencias que pueden recogerse
del día a día fuera del contexto académico formal (por ejemplo: ejercicios que
se hayan hecho en otro curso, actividades que se hayan planificado en otro
contexto,...); c) producciones, son evidencias que se han elaborado específicamente
para el portfolio electrónico y que, por lo tanto, están relacionadas con las
actividades de enseñanza y aprendizaje, y d) avaladoras, son aquellas
evidencias que se aportan mediante una tercera persona, como un director de una
institución, que certifica que el estudiante ha desarrollado las competencias
propuestas.
DEFINICIÓN DE COMPETENCIAS PARA EL PORTFOLIO ELECTRÓNICO EN EL MARCO DE
UNA ASIGNATURA Y UNA TITULACIÓN UNIVERSITARIA
El grupo de asignaturas en las
que más justificado está desarrollar una metodología fundamentada en el
portfolio electrónico, tal como se ha presentado en la primera parte de este
artículo, es aquel que corresponde a las que más directamente se relacionan con
la profesionalización de los estudiantes.
RELACIÓN DE COMPETENCIAS, EVIDENCIAS Y ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE
Una vez definidas las
competencias debe establecerse aquello que el estudiante podrá seleccionar como
evidencia(s) en relación con una o más competencias establecidas. Será a partir
de ese momento cuando se inicie un diálogo entre docente y estudiante mediante
recursos diseñados para tal efecto en la plataforma de enseñanza en línea. Con
este diálogo se ajustará progresivamente el producto (evidencia) y se
potenciará la reflexión que siempre deberá acompañar aquello que el estudiante
ha seleccionado como evidencia.
VALORACIÓN DE LAS COMPETENCIAS EN EL MARCO DEL PORTFOLIO ELECTRÓNICO
El proceso de selección y
presentación reflexiva de las evidencias sigue un camino complejo que es
asistido por las diferentes ayudas desplegadas por el profesor. Para ello, la
plataforma contempla distintos espacios de diálogo y seguimiento, así como
también dispositivos que informan a docentes y estudiantes del estado y el
grado de desarrollo de sus evidencias en relación con la adquisición de las
competencias marcadas.
